equilibrio del pH y los huesos

El pH y los huesos ¿Por qué tiene sentido mantener una dieta alcalina?

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El pH y los huesos ¿Por qué tiene sentido mantener una dieta alcalina?

la salud de los huesos depende el equilibrio Acido-AlaclinoA pesar de que se trata de un punto realmente importante, tanto por la expectación que está despertando como por el potencial que realmente se ha descubierto que posee, las ventajas de la alcalinidad de nuestro pH han sido y son uno de los factores en los que la comunidad internacional médica se ha desmarcado completamente.

Ojalá se pudiera decir lo contrario, pero sin ánimo de menospreciar el gran trabajo que muchos han desempeñado antes, el cual ha sido esencial para llegar a los avances que hoy se pretenden mostrar en este texto, solo es ahora cuando de verdad se están poniendo verdaderos intereses por parte de muchos expertos en sacar a la luz todas las ventajas que puede proporcionarnos el estado alcalino de nuestro pH.

Conceptos más básicos del pH

¿Qué significa?, ¿Qué nos aporta?, ¿Es bueno o malo? Son algunas de las preguntas que seguramente ahora mismo estarán rondando por tu cabeza, sin embargo, el pH significa potencial de hidrógeno y se emplea para poder designar la concentración de iones de hidrógeno en un fluido.

Cuantos más iones, más ácido es el fluido, de lo contrario sería alcalino. Aquí tienes los conceptos esenciales que todos deberíamos conocer:

  • El pH se mide en una escala logarítmica que va desde 0 a 14, siendo ácido el 0 y alcalino el 14.
  • El punto 7 es el neutral, ni ácido ni alcalino.
  • Todo lo que supere 7 se podría considerar como “Alcalino o básico”.
  • Todo lo que no llegue a 7 se consideraría “Ácido”.
  • El pH de la sangre debe permanecer regulado entre 7,35 y 7,45 si deseamos mantener un buen estado de nuestra salud. Niveles mucho más desviados causarían la muerte.
  • El pH de otros fluidos corporales varía con el de la sangre. Por ejemplo, la orina posee unos valores que oscilan entre 4,5 y 8.

Mantener una dieta alcalina permite que a través de los alimentos podamos mantener la relación ácida-alcalina en perfecta armonía, es decir, el pH se mantendrá en equilibrio y dentro de los niveles recomendados. Las mejoras en el organismo son notables desde el primer momento en el que se opta por conducirnos hacia una alimentación rica en sustancias alcalinas. Los huesos se tornan más fuertes, más resistentes y sanos, así lo han demostrado numerosas experiencias y estudios de quienes le dan la importancia que merece el pH.

Pero, ¿Qué relación podría tener la salud de nuestros huesos con el pH? Vayamos un poco más lejos y adentrémonos en lo que realmente significa el pH para nuestra salud en general.

¿Qué significa el pH para nuestra salud?

Evolucionamos en un medio alcalino, básico, rico en minerales. Es evidente que para nosotros sea lógico encontrarnos cómodos en este tipo de ambientes. Las enzimas, el sistema inmunológico, los procesos de recuperación del organismo y todos así lo expresan, mostrando mejorías cada vez que nos mantenemos en el rango alcalino adecuado.

Pero por el contrario y al mismo tiempo, nuestros procesos metabólicos que se efectúan a diario producen una ingente cantidad de ácidos. Cuando contraemos los músculos al hacer ejercicio, provoca que se acumulen los átomos de hidrógeno con carga positiva, haciendo que seamos más ácidos. Con la alimentación sucede exactamente igual, ingerimos sustancias que producen ácido, incluso en situaciones de estrés podemos ser capaces de autogenerar una sustancia ácida.

Por lo tanto, nuestro cuerpo tiene la necesidad de estar constantemente neutralizando toda clase de ácidos, para bien eliminarlos o conducirlos hacia un estado alcalino, el mejor que podría poseer cualquier célula de nuestro cuerpo. ¡Nuestra vida depende de lograr el equilibrio!

“El cuerpo es alcalino por diseño, pero ácido por función.”

Albert Szent – Gyögyi

Premio Nobel y descubridor de la vitamina C.

Para muchas personas resulta imposible creer que una pequeña variación en el pH de nuestra sangre hay sido el causante de unos efectos devastadores en nuestra salud, sin embargo, se está demostrando todo lo contrario y cada vez son más los que modifican esta idea inicial.

El pH que circula en vena debería encontrarse entre 7.31 y 7.41, mientras que en arteria será 7.35 y 7.45. Una simple variación de 0.1 podría provocar alteraciones en nuestro estado de salud, hablamos de la cantidad de oxígeno que entrega la sangre, y un cambio podría ser la diferencia entre protegernos o no de una enfermedad o infección.

¿Qué es un mineral alcalinizante?

El citrato en el citrato de potasio lo es, el carbonato en el carbonato de calcio también, y así un largo etcétera que les denominaremos como sales minerales. Existen muchos mecanismos en el cuerpo del ser humano para poder regular los niveles de pH, como son los riñones, la piel o incluso los pulmones. Éstos últimos ayudan mediante la excreción de ácidos, como pudiera ser el ácido carbónico.

Los riñones hacen lo mismo con los ácidos mediante la excreción de la orina. Sin embargo, si éstos se enfrentasen a niveles ácidos excesivos, que ni la orina, ni los minerales de sangre y músculos son capaces de eliminar, el cuerpo activaría un proceso de emergencia y recurriría a las reservas de minerales asentadas en los huesos o incluso pondría en riesgo el delicado tejido del riñón, que acabaría quemado por estos ácidos.

Los huesos nos ayudan a mantener el equilibrio del pH

La gran mayoría de complejos minerales con propiedades alcalinizantes que se encuentran en nuestro organismo se almacenan en los huesos, lugar idóneo para poder cumplir dos propósitos esenciales en todo cuerpo humano:

  • Aportan fuerza y consistencia a los huesos.
  • Se crean unas reservas que permiten regular el pH en la sangre y otros fluidos corporales.

Estos complejos minerales equilibran todos los efectos que pudiera ocasionar un ligero aumento de acidez en la sangre. No importa lo pequeña que sea la variación, ya que el cuerpo siempre estará atento para poder regular esa anomalía. Lanzará minerales alcalinizantes de la sangre, luego recurrirá al de los tejidos musculares, y si fuera preciso, llamará a las reservas almacenadas en los huesos.

Con el paso del tiempo, mantener una dieta completamente desequilibrada, con ausencia de frutas y verduras, y decantada hacia un exceso de proteínas de origen animal, cereales refinados, azúcares, alcohol y sal, provocará que nuestro cuerpo entre en un estado denominado como “acidosis leve”. El estrés, la falta o exceso de ejercicio y las toxinas del ambiente que nos rodea, se sumarán a esta deficiencia generada por la alimentación. Conforme avanza el tiempo, se van necesitando más y más reservas del cuerpo para poder eliminar ese exceso y recuperar el equilibrio del pH.

Lo más probable es que nosotros no nos demos cuenta del estado de acidez que hemos adquirido, ya que no está asociado con síntomas inmediatos. Si esto se prolongase durante un periodo de tiempo largo, podríamos padecer osteoporosis y toda clase de trastornos degenerativos por culpa de haber consumido esos minerales óseos.

Para que te hagas un ejemplo, en las mujeres que sufren una pérdida de las reservas de sodio y potasio, podrían sufrir aumentos de presión arterial y diferentes problemas cardiovasculares. Por culpa de la acidosis metabólica podríamos perder volumen en el musculo y pérdida de la capacidad en la reparación de órganos, entre otros.

Los ácidos que se acumulan en el cuerpo nos conducen hacia un estado en el que envejecemos de una forma mucho más rápida, ya que la actividad antioxidante se altera. Retenemos líquidos, aumenta el riesgo de cálculos renales, crecen los hongos y bacterias por falta de defensas. Todo esto generado por un ambiente ácido.

Las causas de la acidosis crónica leve

Aunque ya lo supiéramos o no, la mayoría de los que ahora mismo nos encontramos leyendo este texto, estamos siendo afectados por un bajo grado de la acidosis metabólica. Por desgracia para nosotros, la forma de vida moderna que hoy en día llevamos el 95% de la sociedad, fomenta la acidosis metabólica, es decir, o tomamos medidas que lo solucionen, o seguiremos comiendo lo mismo y siendo cada día un poquito más ácidos y vulnerables a las enfermedades.

Estas son algunas de las fuentes de acidosis metabólica crónica de bajo grado, para que puedas identificarlas y procurar evitarlas:

  • La dieta pobre que mantenemos.
  • Excesos de cortisol y adrenalina.
  • Retrasos en las reacciones del sistema inmunitario.
  • Toxinas ambientales.

Nuestro suministro de alimentos nunca había sido tan escaso en minerales y nutrientes como ahora. Las comidas basura, la exposición a agentes contaminantes, y aquellas dietas recomendadas para adelgazar rápido, coger masa muscular, etc. solo hacen que crecer este problema ácido que tanto empieza a preocupar a los médicos.

La mayoría de lo que nos gusta, no ayuda en la tarea de equilibrar el pH del cuerpo. Las barritas energéticas, bebidas con plus de cafeína, alimentos procesados, refinados y un sinfín de ingredientes que conforman nuestra dieta rica en ácidos tan poco recomendable.

Es un precio muy caro el que pagaremos en un futuro si no tomamos las medidas oportunas ahora que podemos. En el momento en el que hacemos el cambio hacia una dieta más alcalinizante, como las frutas enteras, las verduras, nueces y semillas, notamos como nuestros huesos mejoran y multitud de dolencias desaparecen.

Lo que provoca una lata de refresco de Cola

Una lata de Cola, de la marca que quieras, tiene un pH de 2.8 a 3.2, sin embargo, nuestros riñones no pueden expulsar la orina que tenga menos de 5 sin que el tracto urinario se dañe, por lo tanto, el cuerpo tiene que realizar funciones extra para poder eliminar tanta acidez.

Habría que diluir todo el contenido de la lata unas 100 veces si queremos convertirlo en orina con un pH como mínimo de 5. Para poder efectuar dicha disolución necesitaríamos que el cuerpo generase aproximadamente 33 litros de orina, algo imposible aun para las vejigas más grandes…  por lo que recurre directamente a llamar a todas las reservas de minerales que se hayan en los huesos para eliminar tanto ácido. Imaginemos los esfuerzos realizados con cada lata consumida durante 10 o 20 años…

Hay que tener en cuenta que los alimentos y las bebidas de cola no son el único problema generador de ácido, sino que también el estrés, el insomnio y problemas derivados, tienen parte de culpa. Al estar siempre estresados, liberamos hormonas como la adrenalina y el cortisol que, si bien se pueden recuperar si el estrés es puntual, en casos crónicos puede llegar a ser realmente perjudicial para nuestro equilibrio en el pH.

Pero hay buenas noticias para ti

Es cierto que llevamos todo el texto hablando de problemas con el ácido, de consecuencias de mantener una dieta pobre en nutrientes alcalinos, sin embargo, todos estos problemas se pueden aliviar y/o prevenir aplicando una serie de cambios, sobre todo en la dieta. Cuando lo hacemos, nuestros huesos recobrarán esa reserva perdida, se podrá luchar contra la acidosis sin problema.

Para ello tenemos que cambiar la dieta y realizar una serie de ajustes en tu estilo de vida, para que así vuelva el equilibrio.

Aquí tienes 10 formas de alcalinizar tu dieta:

  1. Come 5 porciones de frutas y verduras al día.
  2. Elimina las bebidas gaseosas.
  3. En vez de consumir carbohidratos refinados, ingiere patatas, calabaza y otras verduras de raíz.
  4. Bébete un vaso de agua con limón fresco exprimido.
  5. Contempla la posibilidad de añadir algas en tus menús diarios.
  6. Bebe agua mineral y no del grifo.
  7. Limita el consumo de proteína animal al día.
  8. En las comidas añade jengibre y canela.
  9. Controla siempre que puedas tu pH de la orina.
  10. Complementa tu dieta con complejos multivitaminas y minerales.

Como sabemos que es muy fácil recomendar, pero más complejo encontrar ejemplos concretos, aquí tienes algunas de las frutas y verduras más aconsejables para la finalidad que perseguimos, que no es otra que la de alcalinizar nuestra dieta:

Verduras:

  • Patatas dulces.
  • Cebolla.
  • Ajo.
  • Espárragos.
  • Rúcula.
  • Escarola.
  • Brócoli.

Frutas:

  • Limas.
  • Nectarinas.
  • Frambuesas.
  • Sandía.
  • Mandarina.
  • Piña.
  • Toronja.
  • Pasas.
  • Melón.

 

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