Lograr una salud ideal con una dieta alcalina

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Cuando fijamos el objetivo de mejorar la salud, pocas cosas más serán tan beneficiosas como mantener una buena dieta alcalinizante, que aporte todos esos nutrientes y minerales necesarios para que el organismo pueda evitar el ácido y cualquier enfermedad generada por esta alteración en el pH.

Es cierto que hay remedios y soluciones alternativas para mejorar la salud, sin embargo, la dieta alcalina proporciona los mismos resultados que éstas y aun refuerza la calidad de todos y cada uno de nuestros huesos, generando un estado de salud ideal. Da igual que hagas mucho ejercicio y/o estés mentalizado ante los efectos de un exceso de ácido en el pH, si no mantienes una dieta alcalina, no conseguirás mejorar tu condición lo suficiente como para estar satisfecho/a.

La gran mayoría de los alimentos que ingerimos poseen la cualidad de alterar nuestro pH, tanto para un nivel ácido como alcalino. Algunos de estos especialistas generadores de ácidos son los huevos, el pescado, la carne, el azúcar, el café, alcohol y algunas legumbres. Por otra parte, frutas, verduras, nueces, especias y semillas son aquellos que se denominan alimentos alcalinos.

Dicho esto, ¿Debemos limitarnos a comer solo éstos últimos? Negativo, los llamados alimentos ácidos también aportan nutrientes y vitaminas necesarias para el organismo, simplemente tendremos que aprender a no abusar de ellos y dejarlos en segundo plano, potenciando únicamente aquellos de propiedades alcalinas.

Durante miles de años, el ser humano se ha alimentado de productos completamente naturales, como frutas, verduras, semillas, carne y pescado, ninguno de ellos tratado ni procesado. Esto generó que el pH estuviera más equilibrado que nunca, sin embargo, con el paso del tiempo y el cambio de las costumbres alimenticias de la sociedad, hemos aprendido a comer lo que sea, dando entrada en el menú a alimentos que han sido adulterados, refinados, procesados etc. Ahora nuestro pH está más comprometido que nunca, de ahí la importancia por volver a restablecerlo.

Esa dieta natural y equilibrada que mantenían nuestros antepasados ya es historia, ahora abundan los alimentos y suplementos generadores de ácido, por lo que el riesgo de enfermedades y el deterioro de nuestro organismo es un problema realmente serio y de vital importancia tratar.

Acidosis crónica leve

Así es como se le ha denominado a lo que nos lleva, entre otras causas, nuestro actual patrón alimenticio.

El cuerpo puede trabajar esporádicamente con excesos de ácido, sin embargo, permanecer tantos años con estos niveles genera problemas de salud realmente graves. Las reservas alcalinas se agotan y aparecen enfermedades como la osteoporosis.

¿Y cuál es la solución? Hacerle caso a los consejos de miles de médicos y expertos en nutrición, es decir, consumir más frutas y verduras, reducir el consumo de alimentos procesados, carnes y todo tipo de dulces. Para que nos hagamos una idea, estas son algunas de las dolencias que actualmente padece la sociedad y que curiosamente relacionan erróneamente con otros motivos:

  • Aumento de peso.
  • Dolores y molestias en huesos y articulaciones.
  • Reflujo y acidez estomacal.
  • Intestino irritable, mala digestión y cólicos intestinales.
  • Fatiga, sensación de cansancio permanente.
  • Debilidad y pérdida de masa muscular.
  • Problemas en el tracto urinario.
  • Retracción de las encías.
  • Cálculos renales.
  • Pérdida y debilidad en el hueso.
  • Problemas en la piel.

Todos estos problemas de salud dependerán del grado de acidez que encuentres en tu pH. Sabemos que es una lista compleja y larga, que aun quedándonos cortos, todas serían demasiadas dolencias para una persona con un alto grado ácido en el pH, pero te sorprenderías al saber que hay quienes padecen más de tres puntos a la vez, y que dado ese caso, habría que modificar completamente su dieta y establecer una dieta alcalina, es decir, que un 80% de la dieta parta principalmente de alimentos alcalinos.

Una vez se hayan ido erradicando todas las dolencias, tendremos que pasar del 80 al 65-60%, dando paso a crear un equilibrio entre lo ácido y lo alcalino. Eso sí, es de vital importancia mantener dicha proporción si no queremos agotar las reservas de minerales alcalinos ni registrar altos niveles de acidez otra vez.

Para poder comenzar a aplicar tu nueva dieta alcalina deberías saber que se hace especial énfasis en el consumo de alimentos enteros, es decir, hacerlo directamente con tubérculos, frutas, verduras y en menor medida, nueces, especias, semillas o incluso granos. También tendrás que asegurarte de incluir bebidas alcalinizantes, como el agua de manantial o las infusiones.

Eso sí, para muchas personas de características YIN (término chino que describe a las personas delgadas, finas, longilíneas) aunque sea en una pequeña proporción, nunca deben renunciar a grasas esenciales, carnes, pescados, huevos y productos lácteos. Sin embargo, ya puedes ir eliminando todos aquellos procesados, los azúcares blancos, la harina blanca y la cafeína.

Para que puedas tener una referencia de calidad, hemos elaborado un menú ejemplo de una dieta alcalina, con un plan de comidas que aporta sentido al objetivo que perseguimos: reducir el ácido del pH y proteger nuestros huesos y salud. Antes de comenzar, te avisamos, la muestra que vas a ver no es una “dieta” como todos conocemos, aquí no se miden las calorías ni otras sustancias. Aquí no buscamos un vientre plano, sino adquirir unos hábitos nuevos, más saludables y alcalinizantes que antes. El vientre plano vendrá como consecuencia de un re-equilibrio del pH. Mejora la salud y vuelve el peso correcto.

Muestra de dieta alcalina “One Day Plan”

Desayuno:

Revuelto de cebollas verdes, tomates, col de hoja verde y unos pimientos. Emplea de 1 a 2 huevos por persona.

Taza de té de jengibre.

Almuerzo:

1 Pera.

1 Puñado de semillas de calabaza.

Comida A:

Sopa de lentejas servida con 2 tazas de verdura al vapor, es decir, brócoli, zanahorias, cebollas y/o col, por ejemplo.

Ensalada de aceite de oliva.

Comida B:

110 gramos de salmón, pollo o atún, acompañado de un buen cuenco de verduras mixtas como tomates, pepinos, brócoli y zanahorias.

Vinagreta de limón con eneldo.

Merienda:

Huevo duro partido en rodajas y espolvoreado con sal marina y perejil picado.

Tiras de pimiento morrón rojo, zanahoria o apio.

Un puñado de almendras también resultaría ser un complemento final de lo más adecuado.

Cena:

110 gramos de pollo, pescado, pollo o pato. Servido con una batata al horno y una ensalada mixta.

O también se puede emplear pasta (A base de arroz o amaranto en lugar de trigo) con verduras amargas como el calabacín, la Rúcula o el Brócoli. Añadiendo condimento como parmesano rallado (1 rodaja), limón y almendra en láminas.

No te olvides de la fruta de temporada como postre.

Especias Alcalinas

Para especiar las comidas le recomiendo vinagre de manzana, sal marina sin refinar, zumo de limón o lima y aceites prensados en frío de oliva y lino y pimienta cayena.

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